Sunday, October 23, 2005

LA FANTASIA DE OG MANDINO

Soy un vendedor de autos de tiempo completo, en cuya profesión he aprendido las habilidades básicas requeridas para lograr un buen desempeño en la atención a clientes.

Todavía recuerdo el primer día en el que me inicié en esta actividad comercial tan interesante, en el que me decidí a pedir trabajo al gerente de ventas de una agencia automotriz, quien ni siquiera me hizo mas de dos preguntas y me dijo que estaba contratado a partir de ese mismo instante; automáticamente supuse que me iba a dar un plan de trabajo y previa capacitación, sin embargo, lo único que me dijo fue: "allá afuera están los clientes y estas son las listas de precios de cada uno de los autos, a medida que te surjan dudas, puedes dirigirte a mi asistente para que te apoye durante la primer semana." en seguida salí de su oficina un poco confundido entre el entusiasmo y el temor de cómo habría de comenzar si nunca antes había atendido a un cliente y mucho menos sabia de planes de crédito u opciones de pago, pero supongo que me motivó mas el entusiasmo que nada y salí a vender.

Afortunadamente ese día andaba de suerte, pues a penas me estaba incorporando al piso de ventas, cuando una persona se me aproxima y me pregunta por el precio de una camioneta usada que se encontraba en otra sala de exhibición; instantáneamente comencé a hablar a cerca de las grandes ventajas que ofrecía dicha unidad y de lo convenientes que eran el precio y las prestaciones de la misma, hasta que me di cuenta que hablaba demasiado y que era tiempo de escuchar las inquietudes del cliente; efectivamente éste tenía una duda que afortunadamente pude contestar de inmediato, en donde me preguntó: ¿cuándo me entregarías la camioneta si te la pago en este momento?; obviamente no estaba preparado para esa cuestión de parte del cliente y no me pude contener en ese momento por la alegría y gusto que me produjo su pregunta, convenientemente no tenía las llaves de la camioneta en el momento, de lo contrario se las hubiera entregado y quizás hasta el cobro del dinero hubiera olvidado; en fín que a punto de besarle la mano le contesté que no habría ningún inconveniente en que se la llevara una vez que pasara a caja y realizara el pago correspondiente.

Una vez concluida la operación, el gerente de ventas se me acercó y me dijo: "ya vez que no es tan complicado?" (claro que ni él se la creía), y le dije: "ojala todos los clientes fueran así de decididos", pues yo sabía que no siempre sería así, sin embargo estaba tan motivado por el comienzo tan exitoso, que supuse que con entusiasmo y dedicación poco a poco me iría puliendo tanto en carácter, como en habilidades y conocimientos para enfrentar hasta a los clientes más indecisos, exigentes o difíciles de tratar.

Así han trascendido ya varios años y me doy cuenta que he aprendido mucho y que quizás no termine de aprender pues cada cliente tiene un perfil tan original y específico, que me doy cuenta que cada uno siempre dejará una nueva enseñanza en mí. Y me remoto de nuevo a aquel primer día para preguntarme que tanto sabia entonces a cerca de las ventas de automóviles y que tanto se ahora y me doy cuenta que gran parte de las habilidades que tenía entonces ya las llevaba en mi ser, sólo necesitaban ser explotadas y me doy cuenta que quedan muchas habilidades más por explotar y practicar, aunque estoy convencido de que siempre puedo hacerlo de una manera diferente y divertida, por lo que he decidido nombrar a la creatividad como el ingrediente predominante en la aplicación de dichas habilidades.

Después de todo, se me ocurre pensar que para vender cualquier cosa solo tienes que ser aventurado y formar parte de esa aventura como protagonista principal tomando el papel de un vendedor mas servicial y desinteresado, que el de un vendedor enfocado siempre y sobre todo desde un principio en la venta o en el bolsillo del cliente, estando conciente de lo importante que es actuar de la manera más oportuna y conveniente para el cliente aprovechando el momento, lugar y las circunstancias más adecuadas para lograr finalmente un buen y jugoso cierre en el que todos ganen y queden satisfechos.

Por supuesto que son importantes los cursos de capacitación que nos instruyen a cerca del arte de las ventas, así como aquellos que nos alientan a servir mejor al cliente mediante técnicas que se enfocan mas a satisfacerlo a través del servicio que mediante el producto, sin embargo a final de cuentas el que decide si adoptar alguna o ninguna de las nuevas promesas de cierre de venta que ofrecen los cursos, es el vendedor, ya que no siempre se adecuan a su personalidad, principios o simplemente a su forma de pensar.

Por lo general todos los cursos de ventas tienen cosas positivas para aplicar en las ventas y nuestra labor como vendedores, es aplicarlos de la forma mas practica posible en nuestras vidas de manera que se adapten a nuestra forma de ser, actuar y de vivir casi en forma de habito.

A lo largo de mi vida profesional como vendedor, he tomado cursos de ventas de todo tipo y he leído libros algunos tan complicados que me han hecho perder el interés en terminarlos y otros que a final de cuentas se alejan tanto de la realidad que pecan de fantasiosos.

Particularmente en este ensayo, me interesa hablar de las fantasías de og mandino, "el vendedor mas grande del mundo", puesto que fue un best seller en su tiempo (hace casi 30 años) y con menor fuerza se sigue vendiendo en librerías atrayendo la atención de todo tipo de lectores por lo prometedor que resulta el título de dicho libro y el volumen de ventas que ha alcanzado, muchas veces sin considerar que lleva tantos años en venta, por lo que entre otros puntos de vista, creo que es un libro que quizás en su tiempo pudo causar mayor impacto que en la actualidad.

Este libro de titulo antes mencionado, llama de entrada la atención a los que nos dedicamos a las ventas, por el asombro y la curiosidad que produce la idea de conocer la opinión del vendedor mas grande del mundo, o de alguien que por lo menos se atreve a pensar que lo es y lo que tiene que decir a cerca de las ventas, pues simplemente promete ser el mas grande del mundo.

No me pude contener a comprarlo y comenzarlo a leer cuanto antes, pues mi interés de saber cómo ser el mejor vendedor, me impulso a hacerlo. Al principio me interesó tanto que olvidé que se trataba de un libro de ventas dado que comienza con una entretenida historia de un simple cuidador de camellos que aspira a ser un vendedor de éxito y llegar a ser como los mercaderes a quienes les prepara sus camellos; en dicha historia te remonta a la época bíblica en donde de repente crees que estas leyendo "el nacimiento del niño dios", por acontecimientos tan similares y paralelos de los que habla la Biblia, como por ejemplo, el pasaje más cercano, en el que el camellero viaja a Belén a vender pieles y termina dándosela a una pobre pareja que acaba de tener un bebé en un establo, sobre el cual estaba una estrella brillante, que termina siguiéndolo de regreso a Damasco. Antes de dicho viaje, el camellero le pide a su amo una oportunidad para iniciarse en el arte de las ventas, quien se la da, bajo ciertas condiciones a las que hafid como se llama dicho personaje de la historia, tendrá que acceder y superar, de lo contrario, perderá su oportunidad de cambiar hacia una vida mejor, entre las cuales, tenía la encomienda de vender toda la mercancía que llevaba, sin embargo, como ya lo mencioné, termina regalándola y opta por regresar a darle cuentas a su Amo con las manos vacías. Sin embargo el Amo esperaba más que una muestra tangible de las habilidades de Hafid para saber que sería un vendedor de éxito y éso fué precisamente lo que trajo de regreso: la estrella que lo siguió desde Belén.

La breve historia relata que hafid finalmente es elegido para portar los 10 pergaminos de la sabiduría para convertirse en el vendedor mas grande del mundo a los que nadie más tendría acceso, puesto que había probado ser el hombre ideal para poseerlos; punto en el que recordé que estaba leyendo un libro para mejorar mis habilidades de ventas y no una fábula.

No se que tan bueno sea ser tan critico, lo cual no significa que sea una persona que le encuentre el lado negativo a las cosas, sino por el contrario, me considero una persona realista, que se esmera por encontrar lo mejor de cada cosa con el propósito de explotarla, aprovecharla, desarrollarla y perfeccionarla, por lo que en el caso del libro de og mandino, no puedo evitar realizar una critica constructiva para todo aquel que se haya quedado con cara de ¿y ahora qué? Después de leerlo o que piense leerlo y quiera compartir mi opinión.
Una vez que terminas de leer el libro de Og Mandino, titulado "El vendedor más grande del mundo", te quedas tan entusiasmado creyendo que eres el hombre más sabio del mundo y con la idea de que ahora posees las herramientas milenarias secretas del mejor vendedor que existe sobre la faz de la tierra y toooomalaaa! que justo cuando pones un pie en la banqueta de la calle para apuntar hacia el mercado, te das cuenta de que la realidad no es tan rosita, frambuesa o violetita como nos describe Og que podría ser si aplicamos su grandiosa sabiduría en el arte de las ventas.
Claro que contempla la adversidad, los problemas y todo tipo de obstáculos que se te podrían presentar, pero las sugerencias que hace para evadirlos o resolverlos resultan ser evidentemente fantasiosas por un lado e imprácticas por el otro, pecando un poco al hacerte sentir que su libro es un instructivo que debes de seguir al pie de la letra, de lo contrario no funcionará; como por ejemplo, desde un principio, sugiere leer cada capítulo una vez por la mañana, otra vez por la tarde y por última vez en la noche y por si fuera poco en voz alta, durante treinta dias, por lo que en la práctica terminarías de leerlo en un plazo de 300 días, sin embargo corres el riesgo de que para entonces sueñes despierto(a) y te conviertas en un zombi ambulante, despues de todo ese tiempo de leer como merloico un instructivo para alcanzar el "éxito", al prescindir de tu verdadera y valiosa escencia y originalidad que tenías antes de leerlo, tan imprescindibles como para abordar a un cliente o simplemente ser uno mismo y palpar la vida con tus propios sentimientos.
Es importante ver el libro desde un enfoque meramente crítico, para darse cuenta de que no es la panasea ni la sabiduría oculta en el tesoro más buscado por la humanidad como lo menciona, pues aunque es evidente que propone principios básicos, necesarios, indispensables e imprescindibles para sobrevivir, también son valores intrínsecos y comunes en la mayoría de las personas, aunque muchas veces éstas no se hayan dado cuenta de ello.
Es obvio y evidente de que el libro no te enseña a vender y mucho menos cómo tratar a tus clientes, es más bien un libro motivacional que presume tener una gran sabiduría y a final de cuentas no es mas sabio que uno, pues sólo propone hacer lo que quizás no estás haciendo pero sabes que debes hacer; estoy seguro que para encontrar la luz interior en donde se encuentran las respuestas que la gente busca en libros motivacionales como éste, se debe considerar antes que un libro, una búsqueda por medio de la reflexión y la meditación con uno mismo proyectándolo y compartiéndolo con Dios y nuestro prógimo.
En la orden que sigue la redacción del libro, hablando de los 10 mandamientos, perdón, los 10 pergaminos que contienen toda la sabiduría que un vendedor exitoso debe de tener, son: "Forma hábitos positivos", "Se amoroso", "Se perseverante", "Ten Autoestima","Ten emociones positivas", "Ten buen humor", "Administra tu tiempo" "Supérate", "Actívate" y aunque parezca irónico, la última y más valiosa, "haz oración", y sin temor a equivocarme, todos sabemos que debemos tener estas cualidades para poder establecer una comunicación con el cliente y ser mejores en la vida, y la verdad, no creo que haga falta que nos lo recuerden sobre todo mediante la sugerencia de aplicarlas de una forma tan cursi y anticuada, puesto que el libro fué escrito hace aproximadamente 30 años.
Terminó siendo una gran decepción llegar a comprender que un libro tan exitoso fuera en realidad una fábula. Está más bien dominguero y lo recomiendo si lo que buscas es alivianar el estado de ánimo en el momento, sin embargo, no cambiará tu vida como sería de esperarse por ser un best seller y mucho menos mejorará tu forma de mejorar tus hábitos, de amar, de perseverar, de ser mas gracioso o positivo, pues no es específico sino ambiguo y poco práctico; simplemente, será un libro motivacional más del montón que en su intento por cambiarte la vida, lo único que logrará será si acaso hacerte reflexionar qué es lo queno estás aplicando en tu vida y que valga la pena hacerlo.
El hecho de que Og Mandino en su vida no haya ejercido la profesión de ventas como lo demuestra su bibliografía, es suficiente razón para creerle la cuarta parte de lo que sugiere, puesto que no intenta hacerte un mejor vendedor, sino una mejor persona a partir de tus propias posibilidades, cualidades y habilidades, tanto espirituales, como intelectuales.
Otra de las razones por las que me decepcionó tanto el libro, es por el uso de la psicología oculta en sus líneas, dado que Og fué un psicólogo de profesión y lo demuestra en su intento por forzarte a repetir una y otra vez cada pergamino, pues supuestamente sólo así podrás aplicarlos y hacerlos parte de tu vida, lo cual es totalmente falso... no voy a andar por la calle pensando: "voy a amar, voy a amar, voy a amar... " para simplemente amar, pues el amor se da como algo muy natural, íntimo y sincero y no como una computadora que te dice que te ama.
Mi recomendación final, es de que si quieres convertirte en una mejor persona, lee bibliografías de gente exitosa y aprende de ellos o en cabeza ajena para no caer en los mismos errores que ellos. Está la historia de tantos personajes, así como la historia y cultura de tantas civilizaciónes que aún perduran en tan variadas y exiquisitas formas de ser de todos nosotros.
Está bien leer uno o un par de libros motivacionales al año siempre cuando no se traten de aplicar a la forma de vivir cotidiana como un instructivo, sino simplemente por curiosidad y principalmente como crítica de aquellos que quieren cambiar el mundo con promesas llenas de palabras y metáforas simplemente maravillosas.
Evita caer en las redes de un libro motivacional que en vez de sacarte de apuros, sólo aumentará el letargo emocional que te encuentres experimentando.

Friday, October 21, 2005

INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Según el diccionario Larousse de la lengua española, el significado de la inteligencia emocional se definiría por separado de la siguiente manera:
INTELIGENCIA: Facultad de entender, de comprender. Cualidad de inteligible. Acuerdo. Habilidad y experiencia.
INTELECTO: Facultad de entender. Entendimiento. Intelectivo. Intelectual.
INTELECTUAL: Relativo al entendimiento. Dícese de la persona dedicada a actividades que exigen especial empleo de la inteligencia.
INTELIGENTE: Que implica o está dotado de inteligencia. De gran capacidad intelectual.
INTELIGIBLE: Que puede ser entendido o comprendido.
EMOCION: AGITACION DEL ANIMO QUE NACE DE UNA CAUSA PASAJERA
EMOCIONAR: Causar emoción.
Ahora que están definidas por separado las palabras que conforman el nuevo concepto usado como "inteligencia emocional", me pregunto yo cómo se podría aplicar en forma práctica, ya que por un lado la "inteligencia" es la facultad de entender y el término " emocional" sería descrito como un sentimiento y todo lo que éste abarque. Por lo tanto yo redefino dicho concepto como la facultad de entender los sentimientos de otra persona.
Es increíble como pude resumir en cinco renglones lo que el psicologuito trata de explicar en dos libros que le han dado una fortuna millonaria en ventas con una serie de enredos que más me provocaron un dolor de cabeza que una emoción positiva. Creo que inteligencia emocional simplemente como ya lo mencioné en 8 palabras y podría resumirla en una sola es: EMPATIA.
Será que hoy en día están tan perdidos los psicólogos entre tantos términos y conceptos o juegos de palabras que ya no saben cómo explicarlos?, O será que lo hacen con el propósito de hacer más complejo un simple tema con el fin de provocar asombro en sus lectores o pacientes y de esta forma lucrar más?
Me asombra la manera en la que el psicologuito en cuestión se alaba tanto de sus descubrimientos cuando en realidad no ha descubierto nada nuevo. Se me hace una lástima que desperdicie tanto tiempo formulando ideas para hacer tan complejos temas tan simples, ordinarios y sencillos como son los sentimientos, tales como el amor o el odio, por ejemplo.
Según comenta, le llevó dos años la realización de uno de sus libros, (el primero), por la recopilación de datos que tuvo que hacer, lo cual sí le creo, sin embargo, de eso a que se sienta el descubridor de la panasea como tanto lo dice o como salvador del mundo como seguramente se siente y tanta gente lo llegue a admirar por el simple hecho de que están ciegos, eso me provoca un sentimiento de coraje, ya que lo que está haciendo es decirle a la gente lo que ésta ya sabe pero que no hace por la situación muy particular por la que está pasando.
Ir al extremo de investigar en qué parte del cerebro se encuentran las emociones, es de las cosas más absurdas que he leído en mi vida, dado que estoy plenamente seguro que las emociones no forman parte de esa parte orgánica del cuerpo, sino del alma, pero el hecho de que no las puedas expresar por algún tipo de incapacidad en el mismo, no significa que no las tengas o bien que no tengas capacidad de sentir o apreciar la vida.
Hoy en día los psicólogos son los que se sienten más perdidos que sus mismos pacientes y de alguna manera están buscando respuestas en conceptos haciéndolos más complejos y difíciles de entender, tanto para ellos como para sus "pacientes", aunque la mayoría de las veces aprendan más de éstos que de la escuela que traigan en sus bastos currículums adquiridos a lo largo de tantos dimplomados y maestrías que terminan haciéndolos sentir como los dioses del comportamiento aunque después de todo un poco más confundidos y torpes para enseñarlos, pues creen que todos sus pacientes son inteligibles como para captarlo todo con un par de prácticas.
Es curioso cómo vulgarmente les digan Psicolocos, pero la realidad es que cada uno de ellos tiene en su personalidad un poco más de loco que de sano por así decirlo, por lo menos en la gran minoría de los que yo conozco y comparándolos con un común denominador de la gente ordinaria.
En conclusión, yo pienso que el mejor "psicólogo" del mundo es uno mismo y cada quien, pues los problemas uno mismo se los va creando y éstos se pueden hacer más complejos consultando a un cuate que jamás va a poder llegar a conocer el origen y el significado de nuestros sentimientos y mucho menos si no se las sabes expresar, por lo que debemos comenzar a tratar de explicarnos las cosas y dejar las respuestas que encontremos como válidas siempre y cuando la conciencia y los sentimientos te lo hagan sentir así.
No quiero desprestigiar a ningún psicólogo en particular ni tampoco hacerlos menos a un nivel personal, simplemente los compadezco por haber elegido una profesión en la que vivan la vida interpretándola con tantos prejuicios teóricos caducos y sin validez alguna, mismos que no encajan en una vida en la que solo debes vivir con integridad para vivirla digna y felizmente; por el contrario lo único que van a lograr dichos curanderos de la mente, es ganar mucho, pero mucho dinero, sin llegar a lograr el resultado más importante que es la mejoría de sus pacientes. Ojalá existiera una profesión en la que a uno le pagaran por ayudar a los demás, desde otro enfoque; habiendo tanta gente necesitada de apoyo emocional que se logra con adopciones para los huérfanos por ejemplo, amor para los abusados y maltratados, comprensión para los condenados o simplemente respeto y empatía para los rechazados. Es obvio que no nos van a pagar por ejercer esa profesión sin nombre pero también resulta evidente que no hay mejor paga ni mayor riqueza que la que encontraremos ayudando a los demás. Si los psicólogos tuvieran ese verdadero interés, simplemente no cobrarían por hacerlo, sin embargo se han dado cuenta que no sólo es bueno cobrar cierta cantidad a cambio de confundir más a la gente, sino que pueden cobrar fortunas incalculables al darse cuenta que esas personas seguirán regresando una y otra vez por la simple y sencilla razón de que nunca sanarán con sus enredos mismos que muchas veces ni ellos entienden o sabrían poner en práctica.

Tuesday, February 08, 2005

MI EXISTENCIA EN UN DIA ORDINARIO

Seguramente alguna vez te has realizado una serie de preguntas que parecen revolotearte en la mente sin cesar y que comunmente se conocen como "existenciales" y de alguna manera te hacen llegar a conclusiones que le van dando rumbo a tu destino.
  • ¿ Cuál es mi misión en esta vida?,
  • ¿Estoy predestinado a una misión?,
  • ¿Que hay para mí más allá de la supervivencia?,
  • ¿Qué significado tiene mi vida?,
Y de esta forma nos vamos dando respuesta a lo que será nuestro destino, pues supongo que a toda esta relación de preguntas comúnmente terminas en una última e implícita cuestión que nos deja en un estado de profunda reflexión:
  • ¿Hay vida después de la muerte?,
  • ¿Si la hubiese, cómo será?,
  • ¿Valdrá la pena Construir la presente con tanto esfuerzo y esmero que me sirvan en la siguiente?.
Quizás estemos diariamente lo suficientemente ocupados como para ponerle tanto empeño a respuestas tan complejas y difíciles de practicar, ante la rutina diaria ya sean los estudios, el trabajo, las labores domésticas o sociales o simplemente los problemas que nos mantienen la mente ocupada en resolverlos, sin embargo, el sentido que tengas ante la vida, será finalmente lo que le dé un rumbo valioso, importante y trascendente ante lo cual te invito a reflexionar: ¿Ya le diste un sentido a tu existencia?, y si así fuere, ¿Eres feliz?

Me doy cuenta comenzando por mi propia existencia y partiendo de la de "muchos", que después de que logramos traspasar la barrera de la supervivencia, es decir, de satisfacer las necesidades básicas de nuestra existencia, como son nuestra alimentación o la de aquellos que dependan de nosotros, así como el vestido y todo lo que tenga que ver con nuestro bienestar básico, pues muchos considerarían quizás necesidades básicas un hogar propio, un auto, en fín, lo que se refiere a bienes materiales, que en lo personal pondría en otro término, ya que para mí estos son más bien producto de nuestro trabajo mas no de nuestra trascendencia, es entonces cuando me pregunto: ¿Y ahora qué? ¿Vivo para trabajar? o ¿Trabajo para vivir?.

Más allá de tu dedicación como ama de casa, estudiante o profesionista y aún haciendo lo que más te gusta hacer, ¿Es eso que haces lo que le da significado a tu vida?; en muchos casos la respuesta sería positiva ya que lo que hacen les da satisfacción y quizás ya no sea tan importante la trascendencia de sus vidas y es aquí en donde todo comienza y con la siguiente pregunta: ¿Quiero sólamente alzancar la felicidad? o valdrá la pena esforzarme por trascender, darle un significado más valioso a mi existencia que sirva a través de muchas generaciones o me atrevo a pensar por la eternidad?
Las anteriores son exactamente preguntas que yo denomino existenciales, a las que les encuentro respuestas todos los días de una forma distinta y sorprendente, sobre todo cuando me pongo los lentes del asombro y aprecio la vida desde distintas perspectivas que se van acumulando a mi forma de percibir la realidad; por lo tanto quizás no me preocupe tanto por alcanzar la felicidad, pues a veces creo que ya lo soy, ni tampoco me esfuerzo mucho por trascender, pues en ocasiones siento que naturalmente lo haré siempre y cuando busque el bien. A final de cuentas el valor que le doy a mi existir es el valor que le doy a la vida a cambio.
Es así como comparto con ustedes un día como hoy...
UN DIA COMO HOY
Me desperté esta mañana con la luz natural del día que traspasó mis párpados y agrandó mis pupilas transportándome sutilmente a la realidad; en cuanto lo hice me dí cuenta que sólo soñaba, pues inconcientemente mi mente trabajaba mientras mi cuerpo descansaba, uniendo palabras a frases sin origen ni sentido y emitiendo imagenes que surgían de mi antigüo repertorio de recuerdos guardados en algunos casos en lo más profundo de mi ser, acompañadas por sentimientos difíciles de comprender, así como eventos difíciles de explicar; me quedé sentado junto a la cama, un poco aturdido, tratando de comprender que significaba mi sueño ante lo incompatible y fuera de lugar que resultaba ante el presente y la realidad, pero incapaz de lograrlo pensé que sería mejor tallarme los ojos e incorporarme a las tareas matutinas de rutina; pero ví el reloj y sólo me quedó tiempo para un baño vaquero y medio vestirme, (es decir, tomé los primeros trapos que ví en el closet) para poder llegar a tiempo al trabajo.
El trayecto de mi casa al trabajo, resulta un viaje de 15 minutos que se sienten como si fueran tan sólo 5 por lo relajante que es manejar a través de una sola avenida sin semáforos, compartida a un costado por el mar y al otro por comercios turísticos, algunos abriendo y otros cerrando, admirando el horizonte finito entre el que se juntan el mar y el cielo y sintiendo la brisa del mar en mi cara, así como el viento fresco en todo mi cuerpo, dado que el medio de transporte que utilizo es de sólo dos ruedas, por lo que me permite vivir y disfrutar con mayor intensidad dicho recorrido, apreciando a unos cuantos metros las actividades que se desarrollan a la orilla de la playa, como los pescadores que desembarcan de sus pangas acompañados de peces algunos todavía brincando de la embarcación así como de los pelícanos que se pelean cuando ven que el desayuno puede ser uno de ellos; los deportistas que van corriendo al ritmo de su respiración o simplemente los niños y jóvenes que se dirijen a la escuela aunque pareciera como si se dirigeran a un dia de campo por lo contentos que se les ve; hasta me ha cruzado la mente en más de una ocasión que me gustaría saber pintar para poder llevar a la sala de mi hogar todas esas escenas que me brindan paz durante dicho trayecto, aún así me conformo con mi cámara y de vez en cuando tomo fotos de los veleros, el atardecer o simplemente de las esculturas que adornan la banqueta del malecón.
Desgraciadamente sólo tengo esos quince minutos para admirar el paisaje y percatarme que estoy próximo a llegar a mi trabajo, por lo que en ese instante me reincorporo a lo que me brindará el pan del día de hoy y quizás el de mañana, por así decirlo.
Todos los días en el trabajo comienzan en junta, por lo que es agradable llegar con mi termo de café recién hecho en mano, a preparar rápidamente las novedades que presentaré a los compañeros de ventas durante la misma, así como las noticias pertinentes que les tengo que dar y más gusto me da compartir con ellos las buenas nuevas del día cuando las hay, pues no siempre tengo el honor de agradarlos con las excelentes ofertas que en ocasiones nos brindan nuestros proveedores o bien las novedades que ayudarán a convencer al cliente a comprarnos un auto; también hay días en los que compartimos las penas de un día anterior o la desgracia que algún compañero pudo sufrir con algún cliente y es ahí cuando le pido a Dios sabiduría para encontrar respuestas y proponer soluciones, levantando de esta forma el ánimo que nos permita comenzar el día laboral con el pie derecho y termine siendo un día productivo.
Al terminar la junta del día de hoy, salieron todos de la sala y en un minuto, en lo que levantaba mis cosas, me percaté que me había quedado solo. En ese momento, me regresaron a la mente, las imágenes de aquel sueño que me hizo levantarme con el pulso agitado y las pupilas dilatadas, las cuales eran tan claras y tan nítidas que pareciera como si las hubiera visto en una película o mejor dicho, como si yo hubiera sido el protagonista de la misma. En algunos episodios del mismo recordé imágenes que ni concientemente y cerrando los ojos pude haber recordado, lo cual me llenaba de asombro en esos momentos. Sin embargo, convencido de que no existía en el presente relación alguna con las escenas de dicho sueño, volví a cerrar mi álbum de recuerdos después de un sorbo más de café, decidido a protagonizar la película de un día más que Dios me permitió vivir.
El día de hoy se puede decir que no fué un día ordinario, ni tampoco común. Creo que tampoco lo fué el de ayer o antier; a pesar de que en la mayoría de los días aparentemente comúnes y ordinarios como hoy realizo actividades similares, cada día es diferente por el hecho de que en cada uno tengo la oportunidad de progresar, crecer, aprender y ser una mejor persona. Aún que no pueda presumirle a nadie algún logro o note la mínima diferencia con lo realizado un día anterior, lo poco que haya hecho y que contribuya al progreso de mañana, distingue mi presente de mi pasado. Afortunadamente hoy fué un día diferente, un día de progreso, un día de satisfacción, un día de armonía, que me permitió crecer por lo que aprendí de mis clientes, compañeros de trabajo y de mi familia, por lo que pude compartirles a ellos y porque me recordaron que todo se lo debo a mi Creador. No quiere decir que el día de hoy fuera la gloria que me bendijo con sólo buenas noticias; fué un día en el que interpreté la cruda realidad con la realidad que podría llegar a ser o con la realidad que me gustáría que fuera. Tropecé y Dios me impidió caer. Me atacaron y Dios me dió valor para imponer su justicia. La impaciencia me molestó y la enfrenté con prudencia y aún cuando ésta me venció pude enmendarla a tiempo y me abrió las puertas a nuevas oportunidades. Finalmente el día de hoy fué un día de progreso, pues sin la mezcla de adversidades, retos y pruebas que se presentaron, quizás no estaría escribiendo en estos momentos; de lo que sí estoy seguro, es que el día de hoy me preparó para el día de mañana en el que si Dios me permite, seguiré compactando el camino que El va diseñando para mí; en cada curva tomeré precauciones; en cada recta no me confiaré; en las subidas me esforzaré; en las bajadas no me soltaré. Estoy seguro que el camino que Dios me tiene preparado para mañana, tiene todas las señales claras, visibles y fáciles de interpretar, por lo que confío en El para tomarlo con sabiduría y la humildad necesarias para disfrutarlo y compartir las bendiciones que se presenten en el trayecto del mismo.